Salmos 78:60-67
60
Dejó por tanto el tabernáculo de Silo, la tienda en que habitó entre los hombres;
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y entregó al cautiverio su poder, y su gloria en mano del enemigo.
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Entregó también su pueblo a la espada, y se airó contra su heredad.
63
El fuego devoró sus jóvenes, y sus vírgenes no fueron loadas en cantos nupciales.
64
Sus sacerdotes cayeron a espada, y sus viudas no hicieron lamentación.
65
Entonces despertó el Señor como de un sueño, como un valiente que grita excitado por el vino;
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e hirió a sus enemigos en las partes posteriores; les dio afrenta perpetua.
67
Y desechó el tabernáculo de José, y no escogió a la tribu de Efraín.
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