15
Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas; sino [uno] que fue tentado en todo según nuestra semejanza, [pero] sin pecado.
16
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.